Friday, July 15, 2016

ASÍ ERA EL CORAZÓN


Mercedes Torrens de Garmendía (†)

Era un molino; era una rueda;
giraba hasta no más;
molía trigo y avena
sin cesar.

Un día se paró la negra rueda;
no quiso girar más
y no molió ni el trigo ni la avena,
ya nunca, nunca más.

Así mi corazón, la hora tras hora
¡ay! Late sin cesar
porque el Amor le manda; y late y late
con ritmo siempre igual.

Y un día parará como la rueda;
no querrá latir más;
aunque el amor le mande, nunca el triste,
su ritmo impulsará.




EN UNA ROSA


Alexandra Witt (†)

Gotas de agua transparente,
en una rosa,
te pareces a mi madre
sencilla y cristalina
reflejada en ella,
te veo madre, con tu hermosura
a través de los años,
en esta rosa

Amiga mía,
compañera de todos mis momentos
tus manos son el abrigo
cuando siento frío,
y tu sonrisa en todo momento,
llena mi mundo.

Y hoy madre, mirando esta rosa
he tratado de describirte
fue difícil porque
las palabras son pocas…
porque eres todo para mí.

Wednesday, June 15, 2016

De cabeza a mis pies tendido el gato.





Sobre qué viento de espejos 
se derrama el concierto de tus brazos.
En qué bandeja de labios descoyuntas
pájaros de besos y la voz 
cala la espesura de la mnésis en tu diente.

En qué puerta estalla el nudillo
de tu lejanía y sobre qué pared 
tu sombra se detiene 
a vestir los agujeros de la fuga.

Bajo qué ardorosa palmera
se desliza fugaz la esperma de tu aliento
ribeteando con su aroma 
el cielo húmedo de tus almohadas.

Hoy alumbro con el cono de tu ausencia
los ojos ambarinos de mi sueño.

Esperando en el viento, poemas de Pedro A. Briceño,


Charlotte, N.C. 1993.
Comentario de René León

  Tengo en mis manos el libro de poemas del poeta Pedro A. Briceño, Esperando en el viento, que he leído disfrutando de una poesía sencilla que deleita desde la primera página. Su primer libro No necesariamente viviendo se agotó rápidamente. En este su prosa es fluente, donde el poeta nos va describiendo sus propios sentimientos. Él va construyendo su propio mundo, distinto aparte, pero sin concesiones, ni transigencias. Va rehaciendo su propia vida, tratando olvidar, sus desilusiones, o recordando, con nostalgia, sus ilusiones de juventud. Vemos en su poema “Soñé que soñaba”, ”Soñé que soñaba un sueño/que soñaba lo que tu sueñas/ que te sentías como yo me siento/ que escuchabas al silencio llorar/ que querías dejar al mundo atrás,/ que otra vez volabas/ que otra vez soñabas”. Y en este poema vemos los avatares de amores fracasados.
  En Esperando en el viento, podemos ver una leve melancolía, pero que no mancha las páginas del libro. Encontramos un estilo claro, sin palabras rebuscadas, donde el autor se abandona en el delicioso arte de escribir. Imponiendo un estilo de palabras. Se interesa cada vez más en las cosas que lo rodean, como en su poema “Esperando en el viento”, “Al otro lado de la ventana/ te veo esperando en el viento./ Viéndome escribiendo una poesía/ de cómo muere una flor,/ viéndome marchitando/ todo lo que toco”.
  El leer este libro, es disfrutar de una buena lectura,

DOS SONETOS A LA PAZ


          
  Isabel ve los giros del torrente,
el mundo que a pedazos se deshace
y nadie dice bien, dice ni hace
para ponerle dique a la corriente.

En el Norte o el Sur, en el poniente
el hombre llora, grita, se desnace,
ve sufrir al hermano que ya nace
sin derechos, sin isla o continente.

Qué daría Isabel si ella pudiera
arreglar el desguace, llevar paz
aquí o allá, donde mejor supiera.

Rompería la tierra con un haz
allí o acá, donde mejor quisiera

quitando a los gobiernos su disfraz.

                II
Cómo hablar hoy de paz mientras la hambruna
se cuelga de los hombros carcomidos
y los vientres al aire, mal-nutridos
nos clavan su mortuoria inoportuna?

Y cómo hablar de paz si ya ninguna
nación se nos ocupa y, deslucidos
en pateras nos llegan malheridos
hijos de Dios para probar fortuna?

La sangre se nos hiela en cada esquina,
el corazón vomita pulsaciones
y cerramos las puertas y balcones.

No es preciso echar mano de blasones,
todos tenemos culpa y nos inquina
el mal sabor de boca adulterina.
                                                   inéditos
                            
                                          Isabel Díez Serrano  “Vasconcelos 2015”

Perú

República del Perú1
Flag of Peru.svg
Bandera
Escudo nacional del Perú.svg
Escudo
Lema: Firme y feliz por la unión
Himno: Somos libres, seámoslo siempre
0:00
PER orthographic.svg
Capital
(y ciudad más poblada)
Lima
Coat of arms of Lima.svg
4
12°02′ S 77°01′ O
Idioma oficialEspañol
 • CooficialesQuechua
Aimara
Múltiples lenguas originarias (de iure) 2
GentilicioPeruano, -a3
Forma de gobiernoRepública democráticapresidencialista
 • PresidenteOllanta Humala
 • VicepresidentaMarisol Espinoza
 • Presidente del Consejo de MinistrosPedro Cateriano
Independencia
 • Declarada

 • Constituida

 • Consolidada

 • Reconocida
de España
28 de julio de 1821
(194 años)
20 de septiembre de 1822
(193 años)
9 de diciembre de 1824
(191 años)
14 de agosto de 1879
(136 años)


El Perú (en quechua y en aimara: Piruw), oficialmente la República del Perú, es un país soberano del oeste de América del Sur. El océano Pacífico bordea su costa y limita con Ecuador y Colombia al norte, Brasil al este, y Bolivia y Chile al sureste. Su territorio se compone de diversos paisajes: los valles, las mesetas y las altas cumbres de los Andes se despliegan al oeste hacia la costa desértica y al este hacia la Amazonia. Es uno de los países de mayor diversidad biológica del mundo y de mayoresrecursos minerales.11 12
El Antiguo Perú fue una región de sucesivas civilizaciones desde el surgimiento de Caral-Supe en el 3200 a. C.13 El Imperio incaico fue el último Estado autóctono o indígena, el cual dominó gran parte del occidente sudamericano hacia el siglo XV. Con el siguiente siglo advino la Conquista del incario, tras la cual el territorio se configuró como un virreinato del Imperio españolarticulado en torno a la explotación de plata y oro con trabajo forzado de indígenas y de esclavos africanos en minas yhaciendas. Las reformas borbónicas del siglo XVIII suscitaron diversos levantamientos contra la autoridad colonial, cuyo máximo exponente fue la rebelión de Túpac Amaru II.14
Con la ocupación de España y la promulgación de la constitución de 1812, se difundieron ideas de autonomía política en la América española. La Independencia se proclamó formalmente en 1821, y fue saldada en la batalla de Ayacucho tres años después.15 El país se mantuvo en recesión y bajo el caudillismo militar hasta la bonanza y declive de la era del Guano, que culminó poco antes de la Guerra del Pacífico. En la posguerra, se cimentó una política oligárquica que prevaleció hasta el fin delOncenio. Los sucesivos gobiernos democráticos fueron constantemente interrumpidos por golpes de Estado.16


¡BUENOS DÍAS, PRIMAVERA!

Por: Leonora Acuña de Marmolejo

                             ¡Buenos días, PRIMAVERA, bienvenida a mi vida!
                             Hoy llegas exultante de tibieza y verdor
                             trayéndonos de nuevo renuevos tras el frío
                             y la nieve invernal y los grises paisajes.
                             Con canéforas vuelves vernal embajadora
                             cual un hada hechizante con magia de esplendor.
                             Mensajera florida de NATURA, la madre:
                             Yo quiero, de tu brazo, volver allá a mi valle
                             colombiano, do el Cauca sereno serpentea
                             en las verdes praderas que las jacillas guardan
                             de mi feliz infancia, cuando al verte, gloriosa
                             y espléndida y joyante, en huertos y pensiles,
                             majestuosa en colores, repleta de fragancias
                             llenando pebeteros, búcaros y juncieras
                             de cinamono y menta, narcisos y lavandas,
                             mi madre, jubilosa me dijo: ¡Es PRIMAVERA,
                             y en tapiz de esmeralda, la escolta el equinoccio!
                             Ahora soy cual planta transplantada a Long Island;
                             mas NATURA es la misma doquiera que tu vayas,
                             y este es un paraíso de ensueño  y  de color.
                             Las inquietas ardillas regresan a los prados
                             y los quebrantahuesos, a Shelter Island tornan;
                             quizás buscando amparo a su ostracismo triste
                             retorna el negro cuervo, “de fatídica estampa”
                             -según el campirano  decir entre la gente -;
                             y allá en California a San Juan Capistrano,
                             las golondrinas vuelven  buscando su calor.
                             Cólquicos, tulipanes, pensamientos y nardos
                             emergen de la tierra con tímida presencia,
                             mariposas  danzantes en el aire aparecen
                             a jugar en las flores, a besar las magnolias,
                             y alados mensajeros de cromáticos  visos,
                             con trinos delirantes celebran su jolgorio,
                             se besan en el aire con rítmico cerner
                             y en silencio amoroso, su nido a tejer vuelven.
                             Yo quiero, PRIMAVERA, que trasiegues a mi alma,
                             tu embrujante armonía de color y tibieza;
                             que pongas en mi mente, tu estelífero plectro
                             para gastar mis horas  de inspirada pasión,
                             haciéndole a mi amado poemas de ilusión.
                              Mis colinas, mi veste, con cendales floridos
                             cíñeme, Oh PRIMAVERA, y pon tu estro en mis sienes
                             para en versos de loa, agradecer al cielo
                             por las limpias pupilas, por la gracia de ver
                            ¡Por verte enseñoreada del edén de Long Island!
                            ¡Buenos dias, PRIMAVERA, bienvenida a mi vida!

                   * Poema del libro “Baraja de poemas”. Ed. Betania 2002

Wednesday, June 1, 2016

AL CONOCERTE

Por Blanca Segarra

Vi tu cuerpo varonil
aquella noche estrellada,
las estrellas, deslumbradas,
se enamoraban de ti.
Vi tus ojos como el mar
y la luna desde el cielo
 me dijo en un parpadear:
¡Ámalo, que yo no puedo!
Vi tu cálida sonrisa
 endulzando aquel instante
y muy celosa la brisa
te quiso abrazar, vibrante.
Vi tu alma y me quedé
cautiva en ella de hinojos,
ante su luz me asombré...

¡Era más bella que tus ojos!

Sunday, May 1, 2016

Allí Donde La Flor



Hilda Norma Vale

Allí donde la flor cedió su altura
al obstinado cardo y al olvido,
no quiero renegar de lo vivido
ni lo quiero evocar con amargura.

Si aprobé del amor la asignatura
y disfruté el idilio compartido,
fue porque no pensé en haber medido
del cariño del otro, la estatura.

Así viví y así forme mi entorno,
haciendo de la senda una planicie.
Mucho brindé y es poco lo que pido.

Ya no espero ni premio ni retorno.
Para qué exigir tanta superficie,

si todo cabe en un pequeño nido.

Rescate de un vaquerito por la niña con vestido verde y del otro poema


  
          “que todo vuelva a empezar donde termina
             y vuelva a terminar en donde empieza
.”
                                      Ángel Escobar Varela

Conoció a Nen Santalutgarda
un veintinueve de octubre del año dos mil diez.
Era un invento tal vez de la imaginación. 
Era el sonido del viento. Un silbo húmedo
oloroso escondido en la espira 
formada por la nieve imaginaria entre sus rezos 
a un sordo corazón de Jesús alquitranado.
Una nota perdida en el danzón 
que la niña bailaba con su padre 
al cumplir los quince años. 
La niña del vestido verde como el verde loro, 
como la ceiba verde que al ateje solitario contemplaba.
Era, si, un extraño preludio de la lluvia, 
el sangrado indeleble de un gallo de Mariano,
aquel vaquerito que sorteaba los tendidos eléctricos 
con sus reses azules y el perro Serrucho,
un serrucho con solitaria, con ojos de azabache, 
pelambre de yagruma al silencio del mundo 
rescatado el encaje del viento a destapar 
el naipe, tristemente; el naipe, tristemente, 
el naipe de la buena..., la buena muerte ronda debajo del quinqué.
Luego de una tormenta se amodorra la vida...
El amodorramiento duele y elude a los  relámpagos
que a la niña recuerdan el luto en Varadero, 
no el del perro, otro luto, no le pregunten cuándo.
Si los vio alguna vez bajo la luz rayada
que atravesaba el mito del amor entre árboles,
los fantasmas aviesos  que galopan la bruma
no tuvieron respuesta. 
Ese es otro poema, otro que no menciona el año dos mil diez, 
ni el silbo oloroso que se escapa 
entre las nubes verdes que forman su rebaño.
Si, ese es otro poema...
no contiene el sangrado indeleble del gallo, 
no rescata la palabra vaquerito prendida de un danzón 
en la redonda redondez redonda de aquel primer poema;
no menciona el corazón de Jesús, viajero corazón de libros viejos
tirando febril de la volanta con su ave de paso, su cetro y su candil,
como un espantapájaros hábilmente colado en el sueño de una reina 
con sus tirabuzones rojos, sus medias  largas rotas.
Rayadas medias rotas del sueño de la reina.
En ese otro poema Magdalena no existe ni dio a luz a sus hijos, 
la nieve no deambula en torno del niño de la bota
y el parque es un chamán que obstinado vacía de un golpe la vejiga 
en su desconocida y oscura callejuela borracha callejuela.
Mucho menos se habla, inexplicablemente, del poema anterior
donde se perpetúa el baile de la niña con su vestido verde
a veintinueve de octubre del año dos mil diez.


 María Eugenia Caseiro.
 IsladeMambrú 04162016

TOCAR TU VOZ


René  León

…a Magdalena

Fue mi primera novia, y la que siempre he llevado en mi corazón.
 Viejo estoy pero su recuerdo es perenne en mí. Ella 15 años y yo de 16 años, cuando ella salía del colegio de monjas, la tía nos dejaba hablar, y cogidos de la mano demoramos
siempre la llegada a su casa. Su padre decía que ella era muy joven. Pero nuestro amor crecía día a día. Por mi cabeza joven cruzaban muchas ideas, de cómo estar juntos. Pero el Destino nos hace jugadas muy malas.
Una tarde entró en su casa después que salió del colegio, nos dijimos adiós. Su tía siempre después que ella se bañaba le preparaba una leche malteada. Magdalena tenía la costumbre de sentarse en el balcón de la casa a coger fresco. La tía la llamó varias veces, y al no responder la fue a ver. Se había quedado muerta, parecía que estaba durmiendo. Sus ojos azules como nuestro mar, los tenía abierto, y en su pecho tenía una foto que nos tiraron en el Malecón de La Habana.
Me volví loco, no sabía qué hacer, deseaba morir, mi hermana y mi madre, me decían que lo tomara con calma. Que calma puede uno tener a los 16 años.
En mis años de prisión en Cuba, en aquella isla del Infierno de Dante, su recuerdo  estaba presente, día a día. Oía su voz melodiosa. Veía sus grandes ojos azules. Su sonrisa sutil, me quedaba dormido en mi celda con el recuerdo de ella.
Y yo viejo y sólo ahora, con el  recuerdos de aquellos momentos feliz,  los que me trajeron
felicidad. Los otros los he olvidado. Pero nunca me olvidaré de ella. Y para más desgracia muchos años después, Alexandra, llena de vida, muere. Para las dos mí
pensamiento. Pero mi amor a Magdalena, la flor más bella de mi jardín florido.

Feliz Día de los Enamorados.

Creo que puedo tocar tu voz
 y escucho, el ritmo de las cosas
bajo el embrujo de la luna
donde todo es paisaje y amor

Sentir tu voz dentro de mí
silenciosa, sutil,
sin saber cómo pudo llegar
cual sueño que nunca termina.

Tu voz me toca
y yo la toco a ella;
de labios que parecen
sólo hechos para besar.

Tu voz susurrando
a mi oído con pasión
promesas de amor eterno
que vibran en ti.

Mi voz, toca la tuya
y llegó a ti, febril,
donde los sueños no pueden llegar,
porqué sin ti no hay vida.



…y pienso, pienso por un instante
en aquellos tiempos lejanos.